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Relatos de Mi Caminar

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El reencuentro.

Después de casi 24 horas, llegar a Hanoi-Vietnam y sentir el frescor en mi cara, me encantó, porque lo que esperaba era ese calor húmedo que simboliza a Asia.

La espera de algo en concreto es lo que normalmente provocaba, en tiempos pasados,  que me defraudase , decepcionase o incluso frustrase. Pero ahora lo que me gusta decir y sentirlo a la vez es: Por algo será. Y eso hace que mi cuerpo se afloje abriéndome a otra posibilidad inesperada y porque no, mejor o distinta. Cuando decidí hacer este largo viaje a la aventura sabía que eso sería parte del equipaje y de mi cotidianidad.

Volver a encontrarme en alguna parte de Asia otra vez, me traía una sensación extraña como de estar en casa, quizás porque en mi último viaje aprendí como moverme al ritmo de ellos y eso me creaba una cierta seguridad. Sabiendo también que cada país tiene sus particularidades y abriéndome a ello con respeto y curiosidad.

Me tubo que despertar la azafata al aterrizar, porque me había tomado un relajante muscular para dormir todo el vuelo; era la primera vez que volaba tantas horas, y sola. Nada mas pisar Natal, me impresiono un enorme cartel echo con una sabana blanca pintada que decía » Fuera turismo sexual » , en brasileño claro, que luego comprobé claramente el porque.

Lía y Tommy en la playa nocturna.

Me esperaban Tommy y su hermana Lía; argentinos, con muy buena filosofía de vida, y siempre regalándote sonrisas. El había vivido 7 u 8 meses en mi casa, haciendo la temporada en España; y hacia días que había llegado a ver a su hermana, que llevaba un tiempo viviendo en Pipa. Y me invito a reencontrarnos.

Tommy, Francoise y yo en la casita.

Alquilamos Tommy,  Francoise ( Fransua para nosotros ) y yo, una pequeña casa en medio de nativos, muy básica e hiper barata; donde la puerta nunca se cerraba, ni cuando salíamos ni cuando dormíamos. Eso era raro y desconcertante para mi, hasta que me acostumbre, y vi que era costumbre y nos trataban como a uno mas.  Francoise, era un belga amigo de Lía, arquitecto, fotógrafo y viajero, afincado en Buenos Aires…todo un personaje; que había caído de sorpresa y lo acogimos.

LA DECISIÓN.

Por aquel entonces, a principios del 2.008, cenando con mi amiga Salo, ambas coincidíamos con que algo nos faltaba, que no nos sentíamos plenas, y que a lo que nos dedicábamos, no le daba sentido a nuestra vida. Llegamos a la conclusión de buscar fuera lo que no eramos capaces de mover dentro. Queríamos un impacto. Algo externo que nos crujiese internamente, de tal forma que no tuviéramos mas remedio, que rendirnos a nosotras mismas. Y no había lugar mas idóneo, que buscarlo en India. Luego me di cuenta que para ello, tenias que estar abierta a recibir, y sobre todo predispuesta a hacer realmente cambios, decidir tu misma y no los miedos.

Pero la intención era buena y la verdad, no fue un mal comienzo, sobre todo para tomar conciencia de la vida que nos rodeaba. Queríamos también aportar nuestro granito de arena y decidimos hacer voluntariado en la Fundación Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta-Kolkata.

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