Cuando empiezo la subida, aunque me parece lejos, me acompaña la ilusión de disfrutar del camino. En silencio, me embargo del paisaje, de cada piedra que dejo atrás.

Sentir el corazón como va cogiendo su ritmo, los pulmones se abren sonrojando mi cara. Me falta un poco el aliento al llegar a la primera etapa…pero te abrazo y me abrazas…y lo celebramos con una mirada, ya queda menos.

Sonia y yo en la primera etapa.

El camino se dificulta y las piedras son cada vez más grande pero más empujan mis ganas.
Hasta que, sin darme cuenta, estoy en la cima…

No puedo evitar la sonrisa de satisfacción y de impacto…a la vez que respiro hondo y suspiro al igual.

Y frente…la inmensidad.

Me faltan ojos para mirar y vuelvo a respirar, dejando que mis sensaciones me inunden.

Me siento a contemplar el todo.

Las cosas que veía grande se han hecho pequeñas, desde aquí.

Todo es manejable y flexible, desde aquí.

Nada es imposible, desde aquí.

Lo importante pierde importancia, desde aquí.

Nada y todo tiene sentido, desde aquí.

Que pequeña y grande me siento a la vez.

Soy parte de todo lo que veo y percibo…y mi latir se une a esta inmensidad…llenándome así de vida.

Que privilegio la naturaleza y sobre todo ser parte de ella.

Yo soy de ti, igual que tú eres de mí.

Las maravillosas vistas desde arriba….el infinito.

      

                                       

                                                                                    Octubre del 2.015-Roque Nulo, Gran Canaria.

Rosa
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