Me tubo que despertar la azafata al aterrizar, porque me había tomado un relajante muscular para dormir todo el vuelo; era la primera vez que volaba tantas horas, y sola. Nada mas pisar Natal, me impresiono un enorme cartel echo con una sabana blanca pintada que decía » Fuera turismo sexual » , en brasileño claro, que luego comprobé claramente el porque.

Lía y Tommy en la playa nocturna.

Me esperaban Tommy y su hermana Lía; argentinos, con muy buena filosofía de vida, y siempre regalándote sonrisas. El había vivido 7 u 8 meses en mi casa, haciendo la temporada en España; y hacia días que había llegado a ver a su hermana, que llevaba un tiempo viviendo en Pipa. Y me invito a reencontrarnos.

Tommy, Francoise y yo en la casita.

Alquilamos Tommy,  Francoise ( Fransua para nosotros ) y yo, una pequeña casa en medio de nativos, muy básica e hiper barata; donde la puerta nunca se cerraba, ni cuando salíamos ni cuando dormíamos. Eso era raro y desconcertante para mi, hasta que me acostumbre, y vi que era costumbre y nos trataban como a uno mas.  Francoise, era un belga amigo de Lía, arquitecto, fotógrafo y viajero, afincado en Buenos Aires…todo un personaje; que había caído de sorpresa y lo acogimos.

Pipa, a 80 Km de Natal, es donde teníamos nuestro campamento base; un pequeño pueblo costero, con enormes acantilados, grandes olas donde surfear y aunque muy turístico, nosotros no lo vivimos así.

jj

Amor a primera vista.

Pipa tiene tal encanto que lo normal es rendirte a sus pies; el ritmo de la gente y su movimiento es muy acogedor, nada mas respirar su aire y su ambiente, me hizo bajar mis revoluciones y acompasar mi armonía. Amanece a las 5 de la mañana y anoche antes de las 6, eso me encantó, porque yo que soy diurna, a las 5:30 ya iba en busca de ese delicioso desayuno natural, en una cafetería típica, donde aunque solo estaba yo como clienta, tardaban entre 30 o 40 minutos en servirme…imaginaos el ritmo…o te acostumbras o te acostumbras.

Vistas de Pipa.

Los días los pasábamos en las diferentes playas, tropicales; como la Praia Central, justo debajo del pueblo, de agua cristalina rodeada por piedras y arrecifes haciendo piscinas naturales; hasta que subía la marea a eso de las 4 de la tarde; porque eso si, nunca he visto subir o bajar la marea tan bruscamente como allí, si te descuidabas te mojaban las olas, hasta el punto de cubrirse totalmente y dejarte sin arena donde estar. Y por la noche bajaba a tal punto que las barcas se quedaban ancladas en la tierra y podías dar paseos a la luz de la luna, por lo que hacia un rato antes, era todo mar. Impresionante.

O la Bahía do Golfinhos donde podías divisar delfines muy cerca. O Praia do Amor, algo mas turística de parejitas, con hamacas y sombrillas, pero de aguas tibias. O la Praia do Madeiro, con una enorme vegetación, pasamos días bajo las palmeras protegidos del gran sol, donde aprendí, básicamente, ha hacer collares que luego regale como recuerdo a mis amigas. Y podías ver tortugas gigantes cerca de la orilla, si tenias mucha suerte. O la Praia Village, ideal para hacer snorkel  y encontrarte con la variedad de peces de colores y arrecifes maravillosos.

O la Praia das Minas, una de las mas grandes, con su fuerte oleaje, conocida como la segunda playa con el aire mas puro del mundo; ideal para los surfistas.

Atardecer en una playa perdida de Brasil.

Y una de las que mas me gusto fue en un pueblo, y alli cogimos un barco para cruzar hasta una playa paradisíaca y desértica, donde cruzaban con nosotros los chiringuitos portátiles que montaban en un momento, y se estilaba hacer Kitesurf.

Terminar los rayos de sol con los atardeceres caribeños, era un regalo diario.

Y las noches, cuando no caía rendida en la hamaca que colgaba en el supuesto salón; dábamos un paseo por las ambientadas calles, aunque no aglomeradas; de tienditas curiosas y originales. Cenábamos unas ensaladas deliciosas, nos tomábamos unos tragos en algún chiringuito frente al mar o alguna fiesta Reggae en directo, que no faltaban.

Días de pleno relax, disfrutar de tranquilidad y naturaleza; hizo hasta plantearme comprar una pequeña casita en ese pueblo tan acogedor. También me motivo que Lía vivía en casa de una amiga; y se la tenia rentada a Juan, un vasco, surfero, enamorado de sus olas y su aire; vendió todo en España y construyo 4 preciosas casas en un buen solar. Vivía de ello y todos los días hacia lo que mas le gustaba….surfear. Pero no era mi momento…..aunque disfrute imaginándomelo.

Natal…sin palabras.

Montaña del Calvo.

Llego un momento que necesitaba actividad, y alquilamos un coche. Rumbo a Natal pasábamos por pueblos pegados a ambos lados de la carretera, y pude ver mejor; porque a mi llegada era de noche y no se veía apenas por la precaria electricidad que los acompaña; que mucha gente esta sentada viendo los coches pasar, sin mas. Era curioso, pero no me sorprendía ya, porque sabia que sus ritmos eran particulares y que viven mucho mas la noche.

Natal es una gran ciudad de cemento, sin mucho mas, que sus playas y entre ellas, la mas conocida Punta Negra, con el Morro do Careca, (Montaña del Calvo), al fondo. Queríamos pasar unos días allí, pero nos basto con uno y medio.

Ya al atardecer en el paseo marítimo observaba como las mujeres se acercaban a los hombres de una manera particular. Y por la noche sentada en una terraza, empezó el espectáculo. Muchachas brasileñas a la caza de hombres extranjeros, no hacia falta que ellos mostraran interés, pues a veces las trataban con indiferencia, pero ellas se mantenían sentadas a su lado. Niños y muchachos jóvenes aspirando pegamento, aunque me di cuenta que no eran tan niños ni tan jóvenes, simplemente que sus cuerpos no crecían y estaban estancados. Se movían como moscas borrachas, revoloteando algún despistado, por si le podian robar; o de pronto se peleaban por un vaso de coca cola que alguien había dejado de sobra en una mesa.

Llego un momento que la única mujer extranjera que había era yo. Siempre había querido entrar en un prostíbulo por curiosidad para ver como se movían; y lo viví en plena calle, como un supermercado abierto. Me dio tanta pena como la mujer se degrada hasta ese nivel, y los hombres sin escrúpulos las tratan como si fueran cuerpos sin almas. Y ahí recordé el cartel en el aeropuerto y entendí porque el avión iba lleno de hombres, y apenas mujeres. Y cabizbaja me fui a dormir.

Camino sin fin…Fortaleza.

Carretera hacia Fortaleza.

Pues nos vamos a Fortaleza, en la que se sumo Francoise ( Fransua ). 550 Km por delante, por una carretera completamente recta, donde la mayoría de vehículos eran camiones o trailers. Y el paisaje era el desértico brasileño, LA NADA constante, cada X kilómetros una gasolinera o algún puesto de comida, con alguna casucha, donde suponía que vivían. Eterno se me hizo ese viaje, pensaba que si nos pasaba algo, ¿Como podíamos salir de allí? Si estábamos en mitad de la nada durante tantas horas. Ideas que se te meten en la cabeza con el aburrimiento.

La verdad que no estuvimos mucho en Fortaleza porque nos pareció un poco mas igual a Natal; pero creo que nuestra visión no era objetiva; pues después de haber estado en Pipa, todo lo demás nos sobraba. Así que vuelta al campamento base, que allí estábamos de lujo.

 

Octubre del 2.007.

 

 

 

 

 

 

 

4 Comentarios

  1. Avatar

    Hola, ¡soy carioca y esté muy bueno todo lo que escribiste!
    ¡Muy verdadero y respetuoso texto acerca de Rio y Brasil! ¡Gracias!

    • Relatos de Mi Caminar
      Relatos de Mi Caminar Respuesta

      ¡Hola Bruna y bienvenida al blog! Muchas gracias, un honor que una carioca piense que el artículo esté bien. Obrigados!

  2. Avatar
    Roberto Carlos Respuesta

    Hola, muy buenas. Soy un joven que está trabajando en Turquía y quisiera saber cómo puedo hacer para realizar un viaje a Brasil. Soy además extranjero en Turquía. ¿Qué requisitos se deben tener para poder hacer ese viaje en mi caso, ya sea por turismo o trabajo?
    Un saludo.
    Gracias.

    • Relatos de Mi Caminar
      Relatos de Mi Caminar Respuesta

      ¡Hola Roberto y bienvenido al blog!
      Los requisitos dependen de tu nacionalidad, lo mejor es que te informes en el consulado de Brasil en tu país o en el consulado de Brasil en Turquía. ¡Un saludo y buen viaje!

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